Los residentes de la ciudad californiana de Oakland están
luchando contra el gigante tecnológico Google, que con sus altos
sueldos provoca el aumento del coste de la vivienda expulsando a los
vecinos y destruyendo comunidades. ¿Tendrá éxito la lucha?
El puerto de Oakland parece ser un bastión de la rebelión
antitecnológica: Google
ha empezado a llevar a los trabajadores a su campus en barco, lo cual
podría sugerir una retirada de la compañía, informa 'The
Guardian'. Este programa piloto de una semana sirve de respuesta
a los bloqueos y asaltos contra los autobuses que transportan a los
empleados de la compañía al trabajo.
Los activistas del área
de la Bahía de San Francisco empezaron a acosar los autobuses el año
pasado como símbolo de la gentrificación, "un proceso que
alimenta las subidas de alquiler y los desahucios". Por
gentrificación se entiende el desplazamiento de los antiguos
habitantes de la zona hacia la periferia, cuyo lugar lo ocupa la
gente de mayor poder adquisitivo. Así la zona se ve totalmente
modificada respondiendo a los gustos y las necesidades de sus nuevos
habitantes. "Los inversores están explorando el área. En cinco
años esta zona cambiará completamente. Es bueno para los negocios,
pero para la gente que no quiere ser expulsada es horrible",
dice Andre Ernest, originario de Oakland.
Los nativos se
convierten en víctimas del aumento de los alquileres, que desaloja y
expulsa a la población antigua de la zona. Por su parte la empresa
estadounidense rechaza la acusación y dijo en una declaración:
"Google se esfuerza por ser un buen vecino en las comunidades
donde trabajamos y vivimos. En el último año nos ofrecimos como
voluntarios miles de horas con las organizaciones locales y dimos más
de 19 millones de dólares al área de la Bahía sin fines de
lucro".
Rory Carroll, columnista de 'The Guardian',
considera que realmente en Oakland no hay ninguna insurreción: las
protestas de autobuses son esporádicas, preocupan pero no repelen a
los colonos. "El uso de los transbordadores por Google es una
alteración táctica, no una retirada", dice Carroll. La
resistencia contra las corporaciones tecnológicas pasa de débil a
inexistente: "Es un truismo de la cultura-pop que los 'geeks'
herederán la tierra, y eso incluye a Oakland".
Por su
parte Jean Quan, la alcaldesa de Oakland, considera los cambios
en la ciudad como "un gran renacimiento". Según Quan,
absorberá a los empleados de Google igual que a los migrantes
anteriores.
Entre tanto el activismo de las calles está
decayendo: en los años 2011-2012 los manifestantes acosaban las
subastas de las propiedades ejecutadas, mientras que ahora a los
agentes inmobiliarios no les molesta nadie. "El activismo de la
calle tiene pocas posibilidades contra las fuerzas económicas
amorfas", opina King, colaborador de un centro de estudios
local. "No sé que parte de esa resistencia se mantiene".
La
lucha en Oakland, que ha sido el crisol del radicalismo de izquierda
de EE.UU, podría seguir: la militancia tiene unas raíces profundas
allí. No obstante, el columnista del periódico británico no tiene
dudas: los 'geeks' de Google están en la ciudad para quedarse,
asegura Carrol.
Fuente: RT



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